Receta de Gelatina de Café

Efectivamente, esto era lo que tramaba el fin de semana pasado: ¡una sencilla gelatina de café!

He de confesar que hasta hace unos años no me cabía en la cabeza un postre de gelatina que no fuera de frutillas. La primera vez que la probé fue en el Kiku Chan, un famoso restaurante pequeñito de Barcelona. No es un sofisticado restaurante ni mucho menos, es más bien un restaurante familiar donde puedes ir a comer comida normalita mayormente japonesa, a un precio asequible. Además está bueno y las cantidades son para llevarte lo que te sobre a casa para cenar o comer al día siguiente, literalmente 🙂

Allí sirven la gelatina de café con un montón de nata por encima. Y cuando has estado toda la mañana achicharrándote en Barcelona, es casi casi el postre que más apetece: fresquito y no demasiado dulce.

Esta es una de esas cosas que no tiene nada especial, simplemente es café, agua, azúcar y gelatina neutra, pero hay que pillarle el punto para adecuarlo a tu gusto 🙂

Ingredientes para la gelatina de café (2 personas)

  • 150ml de café. En nuestro caso utilizamos Levantamuertos (café Marcilla mezcla, si eso no te despierta es que no tienes remedio, aunque últimamente hemos probado otro que no se queda lejos)
  • 50ml de agua. Una de las primeras veces probé a hacer las gelatinas con más cantidad de café… y eso era demasiado xD
  • 2,5 láminas de gelatina neutra o la cantidad adecuada correspondiente de la gelatina que vayas a usar, también podría ser en polvo o vegetal (agar). Revisad las instrucciones porque según el tipo de gelatina que tengáis la manera de utilizarla cambiará.
  • Azúcar al gusto. En este caso, 2 cucharaditas con montaña (según el café, podríais necesitar hasta el doble si es muy amargo)

Elaboración

Hidratamos la gelatina (si la que vamos a usar lo necesita) colocando las láminas en un plato hondo con agua. Se volverán invisibles, pero ¡que no panda el cúnico! al tacto las encontrarás con facilidad.

Mientras la gelatina absorbe agua, mezclamos el agua, el café y el azúcar y calentamos al fuego hasta que humee pero sin que llegue a hervir. En ese momento rescatamos las láminas de gelatina y las incorporamos a la mezcla caliente una a una y removiendo. Veremos que rápidamente queda disuelta e integrada con el café. Retiramos del fuego.

Vertemos con cuidado en los recipientes y dejamos enfriar hasta que lleguen a temperatura ambiente, momento en que podemos cubrir con film transparente y meter en el frigorífico para que terminen de cuajarse.

Se puede tomar tal cual o con nata montada al gusto.

Y hasta aquí la versión básica. Pero a ver, soy yo, la cosa no podía quedar ahí, nonono.

Bonus track: añadiendo espumita al café gelatinizado

Como al final hice un poco más de la cuenta para el tamaño de mis recipientes, se me ocurrió intentar simular la espuma de un espresso para hacer la gracia. Una de las dos gelatinas la dejé normal (por si acaso la liaba, mejor que una gelatina se salvara). Vertí un poco de leche en el culillo de la mezcla aún caliente y traspasé a un vaso. Con un batidor (mi fiel batidor del IKEA que ha visto incontables batallas de espuma) le di caña hasta que la cosa empezó a espumar. Luego, con ayuda de una cuchara trasvasé la espuma a la gelatina y quedó flotando tal que así:

Gelatina de café en Instagram

Lástima que al asentarse la gelatina la espumita se redujera a la mitad, como podéis ver en las fotos finales.


Fotos marraneadas con poca idea en el  ACR  (excepto la última que es de Instagram) siguiendo esta guía . Me parece que me he pasado un poco con los ajustes pero ¡es divertido! Gracias Miriam 😀

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