Mi primer red velvet

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Buenos días! cómo van los preparativos navideños? yo ya tengo todos los regalos navideños, sólo me falta acertar el número de la lotería de Navidad y ya todo de lujo (esta entrada es programada, que no me da la vida). En realidad estas minimagdalenas las hice hace tiempo pero desde que tengo instagram no sé qué receta subo y qué foto cuelgo, soy así de disaster de la vida. Esta receta está sacada del blog de Alma Obregón (como tantas otras) y leyéndola me hizo mucha gracia porque habla del buttermilk que se ve que en Alemania lo beben a lo loco y a nosotros no nos gusta y me hizo especial gracia porque en Japón probamos una bebida llamada Calpis, que es superfamosa y tiene ediciones especiales y un montón de merchandising detrás pero que si la mezclas con los cereales esperando que sepa a leche… pues no (es más tipo yogur natural con ese toque ácido).  En fin, que me pongo nostálgica con el viaje a Japón y no sé cómo no os hablé del Calpis en el post gastronómico de Japón, porque aquello fue fundamental.

Total, que tuve que hacer un invento porque ni Calpis ni buttermilk ni nada y yo quería hacer red velvet porque me habían dado un colorante rojo y todo el mundo me decía que el red velvet es lo mejor que hay en el mundo. Y no lo es pero casi, desde luego quedan esponjosos y están muy, muy buenos.

Ingredientes:

  • 125 g de mantequilla
  • 200 g de azúcar
  • 2 huevos
  • 1 sobre/cucharada de azúcar/esencia de vainilla
  • 2 cucharadas soperas de cacao (cuanto más puro mejor)
  • 150 ml de buttermilk (sino, 150 ml de leche con una cucharadita de zumo de limón, dejadla reposar y es casi lo mismo)
  • 250 g de harina
  • 1 cucharadita de vinagre blanco
  • 1/2 cucharadita de bicarbonato
  • 1 cucharadita de postre de colorante rojo (yo usé el de Wilton, del de Sugarflair me han hablado maravillas)

Preparación:

  • Precalentamos el horno a 180º
  • En un bol, mezclamos la mantequilla (a temperatura ambiente) con el azúcar (mejor con la batidora de varillas o el robot de cocina)
  • Sin dejar de batir y una vez que lo anterior esté integrado, añadimos los huevos uno a uno y la vainilla.
  • Cuando ya esté todo mezclado como una masa homogénea, es el momento de ponerle el buttermilk (o la leche con limón) y la mitad de la harina con el cacao.
  • Seguimos bate que bate y finalmente añadiremos el resto de la harina. Es el momento de mezclar el vinagre y el bicarbonato y cuando burbujee, al bol con el resto de ingredientes y a batir de nuevo con el colorante para que le de el color que da nombre a la receta (mola un montón)
  • Repartimos la masa en los moldes/cápsulas (siempre a la mitad y 3/4 como el andén) y horneamos 20-22 minutos a 180º
Politóloga, lectora compulsiva, cocinera siempre a la caza de nuevas recetas, loca de los cómics, el rol y las cosas monas en general.

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