Galletas integrales de mantequilla

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¡Buenas tardes desvanieros! ¿Os habéis dado cuenta de que en enero este blog cumplió un año? Es una pena que no hayamos podido mantener el ritmo, pero no pasa nada, porque seguiremos a nuestra bola publicando las recetas cuando los astros se alineen y tengamos cosas ricas (y nuevas) que compartir con vosotros. Como hoy, por ejemplo.

Hoy vengo con una receta de las sencillas y sabrosas: unas galletas integrales de mantequilla muy fáciles de hacer, con ingredientes básicos y sin huevo. Crujientes, doradas, mantequillosas en su justa medida y con un toque de almendra que a los flanes de las galletas campurrianas les sonará familiar…

A modo de curiosidad, la harina de la receta de hoy es harina integral ecológica de la variedad de trigo Aragón 03, comercializada desde hace unos años por Ecomonegros.

Esta variedad de trigo se cultivaba antiguamente por la zona de los Monegros, y estuvo a punto de desaparecer en los años 80. Tradicionalmente se utilizaba para hacer pan (tiene mucha proteína y bastante sabor), pero a mí como más me gusta es en galletas.

Podéis leer aquí toda esta historia. Mientras tanto, vamos con la recetilla…

Para hacer estas galletas, he tomado como inspiración esta receta de Petits-beurre de Directo al Paladar, y he cambiado ingredientes, introducido almendra molida… vamos, que me he inventado un pequeño “Frankenstein” 🙂

Ingredientes (para unas dos bandejas de galletas)

  • 125 gr de azúcar (mitad blanco, mitad moreno)
  • 100 gr de mantequilla (si es sin sal, también 1/2 cucharadita de sal)
  • 60 gr de agua
  • 190 gr de harina de trigo integral (en mi caso, Aragón 03)
  • 60 gr de almendra molida
  • 1/2 cucharadita de levadura química
  • una pizca de polvo de vainilla (opcional, pero le da un toque muy rico si es vainilla de verdad)
Galletas Integrales de Mantequilla
Pío!

Elaboración de las galletas integrales de mantequilla

En un cazo ponemos el agua, la mantequilla, la sal (si no era mantequilla salada), el azúcar y la pizca de vainilla. Ponemos a fuego medio y removemos. Dejamos en el fuego hasta que rompa a hervir y seguidamente apartamos y lo dejamos enfriar, removiendo de vez en cuando para que se enfríe de manera uniforme y no haga telilla.

En un cuenco grande, colocamos el resto de ingredientes (harina, almendra, levadura química) y mezclamos.

Una vez templada la mezcla de mantequilla y azúcar, la vertemos sobre la harina y lo mezclamos todo con una espátula, hasta que esté bien integrado. Hacemos una bola y dejamos reposar en el frigorífico bien tapada (en una bolsa o con film transparente) durante dos horas.

Precalentamos el horno a 180º. Colocamos la bola entre dos hojas de papel de horno y con ayuda de un rodillo la extendemos con un grosor de medio centímetro aproximadamente. Cortamos con un cortador de galletas (o un vaso, bote de cristal, no nos vamos a poner exquisitos) y las colocamos sobre otra hoja de papel en una bandeja de horno.

En este caso aproveché para estrenar los sellos de galleta (estuvieron hace unos meses en Tiger) que me regaló Mery Weasley. Me declaro fan del pajarillo, creo que es el que mejor queda 😀

Volviendo al galleteo: horneamos cada bandeja de galletas durante unos 14 minutos (o un poco más si os gustan más tostadas). Cuando estén listas, las dejamos enfriar sobre una rejilla y las guardamos en una lata que cierre bien para que se mantengan unos cuantos días.

Le pegan al café, al té, y hasta a la leche con colacao. Y solas también están buenas. No os las perdáis porque la relación fácil-bueno es muy positiva :).

Seguro que no os duran ná…

Desarrolladora web que ocupa sus ratos libres en asuntos aleatorios como coleccionar libretas por encima de sus posibilidades. Y en hacer madalenas. Y panes.

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